Kabuki Raw - Alerta Foodie
Una aventura gastronómica

Kabuki Raw

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He pasado la Semana Santa en Japón. Por diversas circunstancias hemos decidido aunar este año mi mujer y yo, como excepción en nuestras vidas,  no ser nazarenos ni ver cofradías con visitar una cultura que siempre me ha apasionado. Y antes de ir, decidimos cenar en Kabuki Raw.
Pues en relación calidad-precio, no vaya a Japón a comer. Vaya a conocerlo, que merece la pena. Pero coma en los Kabuki, cuyo nombre es una forma tradicional de teatro japonés que nada tiene que ver con la realidad y solidez de la comida en esos restaurantes. He comido en los 3 locales emblemáticos de la cadena, y donde más he disfrutado (que es lo importante comiendo, disfrutar) ha sido en Kabuki Raw.
Por todo. Su emplazamiento en uno de los hoteles de costa más bonitos –sino el que más- de Andalucía, la decoración de una sala con cocina vista con los espacios y muebles rezumando elegancia, la vajilla, los manteles, sencillamente te hacen sentir que no todo es la comida, sino que cuidar ese tipo de cosas sin moderneces absurdas aportan una diferencia que te hace saborear mucho más lo que significa comer de lujo. Se puede comer a la carta o con menú degustación, lo cual me gusta siempre resaltarlo.
Y simplemente platos de verdad. Materia prima saboreable tratada con exquisitez. Las vieiras, el foie,  la castela de gamba roja o la ostra en panko con ceviche. Platos verdaderamente geniales como el usuzukuri de carabinero con oreja de cochinillo de Segovia. Dirán que eso es un esnobismo absurdo. Creánme que está exquisito. Es un reto averiguar qué es carabinero y qué es oreja salvo por la diferencia de textura, pero ambos son fantásticos. El tartar de atún llega a superar al de mi casa, que ya es mucho decir. Y la selección de sushi, en que destacan el de steak tartar y el de huevo de codorniz te hace casi llorar de gusto.
Encima vas a Japón y donde te ha parecido que la cartera sufre un rejón,  resulta que allí te cobran tranquilamente el triple por la misma calidad. Por eso voto por apoyar nuestra tierra y quienes lo hacen aquí verdaderamente bien.
El viajero gourmand