Centro, Comida Mediterranea, Menos de 30 euros, Sin categoría
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Inclán Brutal Bar

Volvemos al centro de Madrid, para visitar un restaurante con nombre del escritor más esperpéntico de la literatura, situado a pocos metros de la madrileña plaza del Sol, Inclan Brutal Bar, hermano pequeño de Rosa la Loca, es un local moderno, cosmopolita, con un local diáfano, cuidado al detalle y perfectamente presentado. En una zona que abundan las tascas, o los restaurantes de “guiris”, Inclan ofrece una propuesta gastronómica moderna, con detalles de mucha clase y los sabores de siempre. No podemos sino hablar maravillas de este restaurante, ya fuera por el trato que recibimos, la comida que nos encantó o el local que disfrutamos.

Este local en el que el emplatado es fundamental, ya que casi cada plato que pides tiene un detalle que nos encanta ya que aumenta la interacción con el comensal y hace una cena muy divertida. El primer ejemplo es la burrata al que el camarero le inyecta el pesto en su interior y le da una pinta deliciosa.

El local con una decoración muy vistosa, inspirada en el escritor gallego perteneciente a la generación del 98, con una terraza al final del local que es muy agradable con buen tiempo, con una barra enfrente de la cocina donde observar como funcionan los fuegos,  o un comedor muy diáfano y agradable.

Pasamos ahora a lo que comimos, empezamos la degustación con la burrata clásica, un plato que si vais debéis pedir si o si, inyectada con pesto y sus tomates cherry, una de las especialidades de la casa.

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Al igual que el delicioso tomate, relleno de crema de parmesano que encabeza este articulo, dos platos ligeros pero llenos de sabor que harán las delicias de todos. También pudimos disfrutar del falso risotto, del que no descubriremos su secreto ya que sois vosotros los que debéis ir al Inclán a probarlo, delicioso. DSC_3330Por  último nos ofrecieron parte del menú del día que ofrecen en el Inclán, otro rollo que por 12,5€ te den esa merluza con pico de gallo y alioli de cilantro que nos tomamos, o ese solomillo macerado durante 24 horas en nuez moscada que se nos derrito en la boca. Estos son platos que estaban ese día y que no son fijos en la carta, pero seguro que los cambian por otros igual de deliciosos.

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